Vitamina D
Trabajo realizado por Iker Castillo Carvajal
Las vitaminas son sustancias orgánicas esenciales que el cuerpo necesita en pequeñas cantidades para funcionar bien. No aportan energía, pero son necesarias para el crecimiento, el metabolismo y la salud. Como el cuerpo no puede producir la mayoría de ellas, se deben obtener mediante la alimentación.
La vitamina D es una vitamina liposoluble y se almacena en los tejidos del cuerpo. Existen dos tipos principales:
- Vitamina D2: procede de plantas y alimentos fortificados.
- Vitamina D3: se obtiene de la exposición al sol y de alimentos de origen animal; es la más importante para el organismo.
El cuerpo obtiene vitamina D de tres fuentes: la exposición solar, ciertos alimentos (pescados grasos, yema de huevo, hígado, lácteos o cereales) y, cuando es necesario, suplementos.
La deficiencia de vitamina D aparece cuando no se recibe suficiente sol ni alimentos que la contengan. Esto dificulta la absorción de calcio, debilitando huesos y músculos. Puede causar raquitismo en niños osteoporosis en adultos, además de cansancio, dolor muscular y mayor riesgo de infecciones.
El Ministerio de Sanidad ha advertido recientemente sobre el uso racional de suplementos de vitamina D. Señala que:
- No debe hacerse cribado rutinario ni suplementación sin una indicación médica basada en evidencia.
- Los suplementos solo se recomiendan cuando existe déficit confirmado o en situaciones clínicas específicas.
- Su uso debe ser prescrito y supervisado por un profesional sanitario.
Esta advertencia se ha reforzado tras una alerta en Baleares, donde 16 personas fueron hospitalizadas por intoxicación (hipervitaminosis D) tras consumir un suplemento defectuoso.
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